-¿Es en serio?- Pregunto ella.
-Si, ¿por qué no?- Le respondió él con una sonrisa.
-Pues estas hablando de vivir juntos, ¿cómo nos vamos a mantener?, ¿dónde vamos a dormir?, ¿cómo dividimos los gastos?, ¿Cómo me voy a la universidad?- Pregunto ella un poco nerviosa.
-Calma- Dijo el- Dinero no nos hará falta, ya lo tengo arreglado, y pues en la misma cama, supongo, no sería la primera vez- Los dos sueltan una ligera risa- Los gastos los vemos cuando haya la necesidad de gastar y a la universidad yo te llevo.
-Pero, ¿donde está la casa?- Pregunto ella.
El puso una cara de preocupación y dijo:
-Es un departamento cerca de mi trabajo.
-¡¿Cerca de tu trabajo?!- Dijo ella- Sabes que odio el sur de la ciudad.
-Se que no te agrada mucho la idea, pero después de todo lo que hemos pasado, tantos problemas y peleas y que cada vez que me ves siento que es la primera vez que te veo, como si descubriera esos ojos una y otra vez, como si la sonrisa que me das fuera como si fuera solo un extraño en la calle del cual te enamoraste a primera vista, como si no hubiera un momento más perfecto en toda mi existencia, cada vez que me volteas a ver sé que eres la única para mi, sé que eres con quien quiero pasar mi vida y sé que eres lo último que quiero ver al dormir y lo primero al despertar, solo con una mirada tuya me das infinitas razones por las cuales amarte, con una mirada tuya detienes el tiempo y me robas el aliento, por eso te pido esto, para que no solo soñando contigo te tenga al lado en las noches.
Ella sonrió, lo volteo a ver a los ojos y vio en ellos una gran confianza, como si solo agarrando sus manos pudiera ir por la vida sin mirar a otro lado porque está segura de que el la llevara siempre por buen camino, lo miro fijamente y sonrió, el le sonrió de regreso y no pudo evitar pensar que le acababa de describir todo lo que ella sentía cada vez que él la veía, cada vez que él le sonreirá, como esa sonrisa nunca la había podido encontrar en alguien más, y como si no era porque estaba con él, solo la podía ver si cerraba los ojos y tarareaba una melodía que desde chica aprendió, que la relajaba y hacia que todo mejorara, volteo a ver su mano y recordó lo de la llave, su sonrisa desapareció poco a poco, el rostro de él cambio un poco a preocupación, se le quedo viendo a la llave mientras dijo:
-Pero aun así, ¿cómo le vamos a hacer?, va a estar muy difícil.
El soltó sus manos de las de ella y las puso en la mandíbula de ella, moviendo todo su rostro para que lo viera, en silencio le dijo con la mirada “confía en mi” ella se calmo un poco y lo miro fijamente esperando su respuesta, el dijo:
-Yo lo sé, pero en las mañanas te iré a dejar y luego iré al trabajo y como ya lo hago diario te recogeré y estaremos por tu universidad hasta la hora que quieras, será como ahorita, solo que en lugar de que te deje en tu casa, nos vamos los dos al departamento, solo estarás ahí para dormir, y yo te protejo de toda la gente fea del sur, bueno excepto de mí, yo ya estoy muy metido en tu vida.- Ambos rieron y se abrazaron, se quedaron viendo a los ojos como si fuera la primera vez que están así de cerca y se besaron.
-No es justo.- Dijo ella- Sabes que no te puedo decir que no después de que me besas así.
El sonrió y la beso de nuevo y dijo “Como si tu no hicieras lo mismo” Ambos rieron y ella tomo la llave de la mano de él, la comenzó a poner en su llavero, se detuvo a la mitad, lo volteo a ver con miedo, sin estar segura de decir lo que estaba pensando, él se acerco a ella y le tomo la cintura, se quedaron viendo esperando a que alguien hiciera algo, ella solo lo miro profundamente y le dijo:
-Si termino de poner esta llave aquí significa que ya nunca nos vamos a separar, significa que envejeceremos juntos, significa que estas prometiendo que siempre estaremos juntos, sin importar que pase.
El la soltó, puso una cara inexpresiva, movió sus manos hasta que estuvieran junto a las de ella, ella pensó que iba a sacar la llave, que el diría que no estaba listo, que solo la lastimaría como ella tanto temía, pero él en ese momento sonrió y con sus manos sobre las de ella le ayudo a poner la llave completamente en el llavero, ella lo abrazo y el comenzó a cantarle la primer canción que le había dedicado mientras ella comenzaba a llorar de lo feliz que estaba y cada vez lo abrazaba un poco mas fuerte temiendo que al separarse el desapareciera, como si ese momento fuera tan perfecto que resultara solo posible en su imaginación y despertara, pero él solo siguió cantando hasta que acabo tomo su cabeza para que lo volteara a ver, él estaba igual que ella, llorando de felicidad, el dijo:
-Tenia tanto miedo que no aceptaras, ya no es como vivir sin ti, cada vez que me despedía de ti me decía a mi mismo que estaba haciendo algo mal, que mi lugar era junto a ti, que en ese momento me regresara y te abrazara hasta el amanecer, cada vez era más difícil, nunca pensé que sería tan afortunado para encontrar a alguien como tú, tú me salvaste, me rescataste de toda la obscuridad que me rodeaba, me enseñaste otro lado de la vida, me diste confianza en mí mismo, y el valor para equivocarme y seguir adelante sin culparme, a encontrar siempre la mejor solución, pero lo mejor de todo es que lo hiciste sin darte cuenta, lo hiciste solo siendo tu, te prometo que siempre estaremos juntos.
Ella estaba muda, pareciera que le acababa de leer la mente, solo pudo abrazarlo más fuerte aun y decir:
-La que tuvo suerte fui yo, tuve suerte de que fueras tan parecido a mí, tuve suerte de que quisieras lo mismo que yo y de que vieras las cosas como yo las veo, juntos cambiaremos al mundo, estoy segura.
Se sonrieron y se miraron, no se miraron felices, se miraron con miedo, con miedo de todo el daño que cada quien le podía causar al otro, con miedo de que ese momento se acabara, con miedo de que fuera solo un sueño, lentamente casi por reflejo ella subió sus brazos al rededor de el cuello del, el puso los suyos al rededor de la cintura de ella y sin quitar sus ojos el uno del otro se acercaron lentamente, temerosos, pensando que todas las respuestas se encontrarían en ese próximo beso, se movían tan temerosos y tan lento que pensaron en solo abrazarse, pensaron tantas cosas sin compartirlas en ese momento que al final ya era demasiado tarde, cerraron los ojos y se besaron, en la cargo un poco y se besaron largamente, solo estando juntos se dieron la confianza que necesitaban para seguir, al terminar se voltearon a ver y sonrieron, sin decir palabra se tomaron de la mano y salieron de aquel parque donde empezó todo, en el camino a casa de él, él dijo:
-Recuerdas esa noche que me llevaste hasta ese mismo parque y me hiciste la persona más feliz del planeta?
-¿Cómo olvidarlo?- Le respondió ella.
-Tenia unas preguntas- Le dijo él mientras se detenían a mitad de la cuadra y la volteo a ver-¿Porque yo? ¿Por qué esas canciones?, ¿por qué decidiste hacer algo increíble por mí, y salvarme cuando nadie mas quería ayudarme?
Ella lo volteo a ver con una sonrisa y le dio un pequeño zape, le tomo la mano derecha y la puso en su pecho mientras decía viéndolo a los ojos:
-¿Sientes esos latidos? Este corazón es tuyo, late solo para que tú seas feliz, tú me contaste que siempre intentabas que las personas que querías fueran felices, y que por ellas harías lo que fuera, y de todo lo que me contaste nunca una sola persona demostró el interés por hacer lo mismo por ti, y yo sentí que yo era esa persona, esa persona que te haría feliz, esa persona que haría hasta lo imposible por una sonrisa tuya, estos latidos me ayudan a lograr eso, y mientras puedas sentirlos solo a eso me voy a dedicar, solo quiero que seas feliz, ¿ok?
El se quedo paralizado, sin cambiar de expresión comenzó a llorar, no se movía ni decía nada solo salían lagrimas de sus ojos, no podía creer lo mucho que había esperado para escuchar eso, y lo perfecto que había sido, nunca pensó que alguien le dijera algo así sin primero hacerlo evidente que él quería que se lo dijera, con lagrimas en toda la cara le sonrió y la abrazo por varios minutos, ella comenzó a tararear y se dejaron llevar por el ritmo de aquella canción, bailaron por toda la calle como si fueran un solo ser, sin dejar de verse a los ojos, sin preocuparse por la hora o por si podían verlos, fue terminando la canción y se dijeron al mismo tiempo “Te amo”, abrazados y tomados de las manos siguieron su camino hasta casa de él para dirigirse a su nuevo hogar por primera vez.