-¿Es en serio?- Pregunto ella.
-Si, ¿por qué no?- Le respondió él con una sonrisa.
-Pues estas hablando de vivir juntos, ¿cómo nos vamos a mantener?, ¿dónde vamos a dormir?, ¿cómo dividimos los gastos?, ¿Cómo me voy a la universidad?- Pregunto ella un poco nerviosa.
-Calma- Dijo el- Dinero no nos hará falta, ya lo tengo arreglado, y pues en la misma cama, supongo, no sería la primera vez- Los dos sueltan una ligera risa- Los gastos los vemos cuando haya la necesidad de gastar y a la universidad yo te llevo.
-Pero, ¿donde está la casa?- Pregunto ella.
El puso una cara de preocupación y dijo: 
-Es un departamento cerca de mi trabajo.
-¡¿Cerca de tu trabajo?!- Dijo ella- Sabes que odio el sur de la ciudad.
-Se que no te agrada mucho la idea, pero después de todo lo que hemos pasado, tantos problemas y peleas y que cada vez que me ves siento que es la primera vez que te veo, como si descubriera esos ojos una y otra vez, como si la sonrisa que me das fuera como si fuera solo un extraño en la calle del cual te enamoraste a primera vista, como si no hubiera un momento más perfecto en toda mi existencia, cada vez que me volteas a ver sé que eres la única para mi, sé que eres con quien quiero pasar mi vida y sé que eres lo último que quiero ver al dormir y lo primero al despertar, solo con una mirada tuya me das infinitas razones por las cuales amarte,  con una mirada tuya detienes el tiempo y me robas el aliento, por eso te pido esto, para que no solo soñando contigo te tenga al lado en las noches.
Ella sonrió, lo volteo a ver a los ojos y vio en ellos una gran confianza, como si solo agarrando sus manos pudiera ir por la vida sin mirar a otro lado porque está segura de que el la llevara siempre por buen camino, lo miro fijamente y sonrió, el le sonrió de regreso y no pudo evitar pensar que le acababa de describir todo lo que ella sentía cada vez que él la veía, cada vez que él le sonreirá, como esa sonrisa nunca la había podido encontrar en alguien más, y como si no era porque estaba con él, solo la podía ver si cerraba los ojos y tarareaba una melodía que desde chica aprendió, que la relajaba y hacia que todo mejorara, volteo a ver su mano y recordó lo de la llave, su sonrisa desapareció poco a poco, el rostro de él cambio un poco a preocupación, se le quedo viendo a la llave mientras dijo:
-Pero aun así, ¿cómo le vamos a hacer?, va a estar muy difícil.
El soltó sus manos de las de ella y las puso en la mandíbula de ella, moviendo todo su rostro para que lo viera, en silencio le dijo con la mirada “confía en mi” ella se calmo un poco y lo miro fijamente esperando su respuesta, el dijo:
-Yo lo sé, pero en las mañanas te iré a dejar y luego iré al trabajo y como ya lo hago diario te recogeré y estaremos por tu universidad hasta la hora que quieras, será como ahorita, solo que en lugar de que te deje en tu casa, nos vamos los dos al departamento, solo estarás ahí para dormir, y yo te protejo de toda la gente fea del sur, bueno excepto de mí, yo ya estoy muy metido en tu vida.- Ambos rieron y se abrazaron, se quedaron viendo a los ojos como si fuera la primera vez que están así de cerca y se besaron.
-No es justo.- Dijo ella- Sabes que no te puedo decir que no después de que me besas así.
El sonrió y la beso de nuevo y dijo “Como si tu no hicieras lo mismo” Ambos rieron y ella tomo la llave de la mano de él, la comenzó a poner en su llavero, se detuvo a la mitad, lo volteo a ver con miedo, sin estar segura de decir lo que estaba pensando, él se acerco a ella y le tomo la cintura, se quedaron viendo esperando a que alguien hiciera algo, ella solo lo miro profundamente y le dijo:
-Si termino de poner esta llave aquí significa que ya nunca nos vamos a separar, significa que envejeceremos juntos, significa que estas prometiendo que siempre estaremos juntos, sin importar que pase.
El la soltó, puso una cara inexpresiva, movió sus manos hasta que estuvieran junto a las de ella, ella pensó que iba a sacar la llave, que el diría que no estaba listo, que solo la lastimaría como ella tanto temía, pero él en ese momento sonrió y con sus manos sobre las de ella le ayudo a poner la llave completamente en el llavero, ella lo abrazo y el comenzó a cantarle la primer canción que le había dedicado mientras ella comenzaba a llorar de lo feliz que estaba y cada vez lo abrazaba un poco mas fuerte temiendo que al separarse el desapareciera, como si ese momento fuera tan perfecto que resultara solo posible en su imaginación y despertara, pero él solo siguió cantando hasta que acabo tomo su cabeza para que lo volteara a ver, él estaba igual que ella, llorando de felicidad, el dijo:
-Tenia tanto miedo que no aceptaras, ya no es como vivir sin ti, cada vez que me despedía de ti me decía a mi mismo que estaba haciendo algo mal, que mi lugar era junto a ti, que en ese momento me regresara y te abrazara hasta el amanecer, cada vez era más difícil, nunca pensé que sería tan afortunado para encontrar a alguien como tú, tú me salvaste, me rescataste de toda la obscuridad que me rodeaba, me enseñaste otro lado de la vida, me diste confianza en mí mismo, y el valor para equivocarme y seguir adelante sin culparme, a encontrar siempre la mejor solución, pero lo mejor de todo es que lo hiciste sin darte cuenta, lo hiciste solo siendo tu, te prometo que siempre estaremos juntos.
Ella estaba muda, pareciera que le acababa de leer la mente, solo pudo abrazarlo más fuerte aun y decir:
-La que tuvo suerte fui yo, tuve suerte de que fueras tan parecido a mí, tuve suerte de que quisieras lo mismo que yo y de que vieras las cosas como yo las veo, juntos cambiaremos al mundo, estoy segura.
Se sonrieron y se miraron, no se miraron felices, se miraron con miedo, con miedo de todo el daño que cada quien le podía causar al otro, con miedo de que ese momento se acabara, con miedo de que fuera solo un sueño, lentamente casi por reflejo ella subió sus brazos al rededor de el cuello del, el puso los suyos al rededor de la cintura de ella y sin quitar sus ojos el uno del otro se acercaron lentamente, temerosos, pensando que todas las respuestas se encontrarían en ese próximo beso, se movían tan temerosos y tan lento que pensaron en solo abrazarse, pensaron tantas cosas sin compartirlas en ese momento que al final ya era demasiado tarde, cerraron los ojos y se besaron, en la cargo un poco y se besaron largamente, solo estando juntos se dieron la confianza que necesitaban para seguir, al terminar se voltearon a ver y sonrieron, sin decir palabra se tomaron de la mano y salieron de aquel parque donde empezó todo, en el camino a casa de él, él dijo:
-Recuerdas esa noche que me llevaste hasta ese mismo parque y me hiciste la persona más feliz del planeta?
-¿Cómo olvidarlo?- Le respondió ella.
-Tenia unas preguntas- Le dijo él mientras se detenían a mitad de la cuadra y la volteo a ver-¿Porque yo? ¿Por qué esas canciones?, ¿por qué decidiste hacer algo increíble por mí, y salvarme cuando nadie mas quería ayudarme?
Ella lo volteo a ver con una sonrisa y le dio un pequeño zape, le tomo la mano derecha y la puso en su pecho mientras decía viéndolo a los ojos:
-¿Sientes esos latidos? Este corazón es tuyo, late solo para que tú seas feliz, tú me contaste que siempre intentabas que las personas que querías fueran felices, y que por ellas harías lo que fuera, y de todo lo que me contaste nunca una sola persona demostró el interés por hacer lo mismo por ti, y yo sentí que yo era esa persona, esa persona que te haría feliz, esa persona que haría hasta lo imposible por una sonrisa tuya, estos latidos me ayudan a lograr eso, y mientras puedas sentirlos solo a eso me voy a dedicar, solo quiero que seas feliz, ¿ok?
El se quedo paralizado, sin cambiar de expresión comenzó a llorar, no se movía ni decía nada solo salían lagrimas de sus ojos, no podía creer lo mucho que había esperado para escuchar eso, y lo perfecto que había sido, nunca pensó que alguien le dijera algo así sin primero hacerlo evidente que él quería que se lo dijera, con lagrimas en toda la cara le sonrió y la abrazo por varios minutos, ella comenzó a tararear y se dejaron llevar por el ritmo de aquella canción, bailaron por toda la calle como si fueran un solo ser, sin dejar de verse a los ojos, sin preocuparse por la hora o por si podían verlos, fue terminando la canción y se dijeron al mismo tiempo “Te amo”, abrazados y tomados de las manos siguieron su camino hasta casa de él para dirigirse a su nuevo hogar por primera vez.


Una parte de la historia

Era increíble el cielo de aquella noche, él solo disfrutaba de su lugar favorito en todo el mundo, viendo las estrellas y escuchando sus canciones favoritas a través de su auto, en el cual estaba recargado observando las estrellas y los arboles que lo rodeaban, le encantaba ese olor a plantas a su alrededor, cada vez que estaba ahí llenaba completamente sus pulmones con cada respiro, todo ese lugar era perfecto, la combinación de la noche, la luz de la luna, los arboles y la música que él ponía, empezaba a quedarse dormido cuando en el cambio de una canción escuchó que alguien se acercaba, se levanto del carro y miro a su alrededor, no veía nada, pero escuchaba los pasos cada vez más cerca, el miedo comenzó a ocupar toda su mente pues en los 6 años desde que empezó a ir a aquel lugar  nadie había siquiera pasado por ahí, conforme los pasos siguieron acercándose los acompaño un ligero sollozo.
Estaba destrozada, pero era demasiado cobarde como para suicidarse, solo podía caminar sin rumbo y llorar, estaba decepcionada de como había resultado su vida, siempre imagino que encontraría a la persona perfecta de una muy loca y extraña manera y se enamoraría perdidamente de él y serian felices por siempre en una casa en Barcelona donde criarían a sus 4 hijos. Enamorada creyó estarlo, pero ese sentimiento fue lo que la metió en todo esto, las mentiras, los engaños, los maltratos, estaba harta y decepcionada de la humanidad en sí, ya no tenía esperanza, no podía ver las opciones que le quedaban, solo quería morir, así que camino, por horas, y más de un día, casi dos días hasta que comenzó a perderse en sí misma, con una sonrisa porque sabía que este era el final, al fin estaba ahí para ella, hasta ahí iba a llegar, pero llego la música, la maldita música de aquella horrible canción que le recordaba exactamente todo por lo que había pasado, en llanto por que alguien le había arruinado el momento, su momento para morir y desaparecer camino hacia la música para descargarse con el que fuera el culpable, vio el coche en el cual la canción se reproducía, no podía dejar de llorar, vio que alguien se acercaba a ella desde el auto y se preparo para gritar pero fue un esfuerzo demasiado grande, cayó al piso mientras veía aquella sombra ir mas rápido hacia ella gritando algo con tono de preocupación, la sombra la levanto un poco y solo entendió al leer sus labios “todo va a estar bien” y perdió la conciencia.
Despertó por la molestia de la luz del sol, le tomo unos segundos darse cuenta que no sabía dónde estaba, solo había un hombre recargado en la puerta de ese cuarto que daba hacia un prado, no se movía, pareciera que ni estuviera respirando, era más alto que ella, pelo negro un poco largo, pantalones negros de pijama y no traía playera, estaba bebiendo algo, mientras ella se levantaba despacio para que él no se diera cuenta, él volteo y le dijo:
-Calma, estas a salvo- ella se quedo inmóvil solo viéndolo de frente, completamente asustada- Calma- repitió- estas a salvo, te encontré ayer por el bosque, pareciera que no hubieras dormido, comido o bebido en días, estas bien? puedes hablar?- Ella se quedo callada un momento y dijo un ligero y casi inaudible “si” y se quedo viendo el torso de aquel hombre, ligeramente musculoso y extremadamente flaco, paso más tiempo del que se dio cuenta observándolo hasta que el dijo:
-Ah perdón si te incomoda, a menos que haga mucho frio no puedo dormir con playera- se acerco a un mueble cerca de la cama donde aun estaba ella, por pena ella se volteo y vio un sillón color naranja con una cobija hecha bolas encima y se preguntó “¿dormimos juntos?” pero lo dijo en voz alta pues el respondió:
-Ah no, yo dormí en el sofá, bueno de hecho moví el sofá hasta acá y dormí en él, porque si hubieras despertado y no hubiera estado yo aquí te hubieras asustado mas, bueno, al menos yo lo hubiera hecho, me aterraría mucho despertar en un lugar que no conozco y más aun si en ese lugar solo estuviera yo.- Terminó de decir esto mientras terminaba de abotonarse una camisa azul obscuro con rayas rojas formando cuadros, ella no le podía quitar los ojos de encima, no sabía por qué, tenía algo que nunca había visto en alguien, algo sobre él la hacía sentir feliz, ella se le quedo viendo intentando descubrir que era, él dijo:
-Se que me veo mal en las mañanas, pero tampoco me tienes que ver como si me buscaras algo bueno.- Con una sonrisa en los labios, ella se tapo la cara con la colcha y él se acerco a la cama riendo y diciendo:
-Que no te de pena, sé que soy feo.- y le quito la colcha de la cara, pero estaba mal, no era feo, de cerca vio que tenía un ojo azul y el otro verde, una nariz que consideraba perfecta, labios carnosos y orejas que iban con su rostro de forma ligeramente puntiaguda, quería besarlo, a un perfecto extraño quería besarlo así que se alejo de él con un poco de miedo, casi se cae de la cama, el sonrió y dijo:
-Ven, hice de desayunar, espero tengas hambre.- Pero ella no se movió, siguió ahí intentando descubrir por qué sentía eso, él se acerco un poco más, le extendió la mano, la miro fijamente a los ojos y le dijo:
-Confías en mi?
Ella por instinto y sin pensarlo dos veces le dio la mano y él la jalo para guiarla a la cocina.
Era una casa de un piso, las paredes blancas, pero no parecía una casa prefabricada, por las ventanas que paso hacia la cocina no vio ni una sola casa alrededor, en la sala había un sillón rojo, que de alguna manera extraña solo atraía su mirada, casi se cae al entrar a la cocina pero él no se dio cuenta, estaba más apenado él mientras decía:
“No hay mucha comida, perdón, este es uno de los lugares que tengo para escapar de todo, de hecho eres la primer persona a la que traigo, que loco, no crees?”.
Ella solo rio tímidamente, había algo en la voz de él que no la dejaba concentrarse lo suficiente para articular una oración, él dijo algo pero ella de nuevo se quedo perdida en sus ojos y no le entendió, pareciera que cada vez que los veía era como si no hubiera visto algo de semejante hermosura nunca antes en su vida, había una gran historia detrás de esos ojos, lentamente se acerco a él perdida completamente en sus ojos, agarro su rostro para mirarlos más fijamente y de cerca vio un poco mejor que esos eran unos ojos más tristes, al descubrirlo una extraña sensación recorrió su cuerpo, mientras mas veía aquellos ojos intentando descifrar aquella triste historia más se acercaba a él, la mano de él pasando por su cabello fue lo que la regreso a la realidad, se zafo completamente de él muerta de pena, con la cara completamente roja, dijo –perdón- el comenzó a reír levemente y dijo:
-Que envidia, tienes los ojos más bonitos que jamás haya visto.
Ella solo se limito a decir:
-Perdón.- Y se dirigió hacia la puerta corriendo con lagrimas saliendo de sus ojos y no entendía el porqué, solo quería huir, escapar de aquella sensación que recorría su cuerpo, solo quería escapar.
Cuando se sintió lo suficientemente lejos se detuvo y se fijo un poco más en el paisaje que tenía enfrente, cuando escucho una voz detrás de ella:
-Y tan temprano… ¿a dónde vamos?- Era aquel extraño, sonreirá hacia ella.
Ella sin saber que pensar solo pudo descargarse:
-¿Por qué me sigues?- Grito ella.
-Perdón- Dijo el- No pensé que te molestaría, para cómo te encontré ayer pareciera que necesitas a alguien con quien hablar.
-¿Acaso te lo pedí? ¿No me viste correr de tu casa? ¿Que te hace pensar que necesito compañía?-grito ella soltando un llanto de enojo.
-No me lo pediste, pero es solo que te pareces mucho a… no es imposible- Dijo él.
-¿A quién? no sé nada de ti y no sabes nada de mí, ¿porque no solo te das la vuelta y regresas? ¿Que te impulsa a seguirme hasta aquí?, ¿no ves que quiero estar sola?- dijo ella dándose la vuelta lista para seguir con su camino.
-Me recuerdas a Harley-dijo él, ella se quedo paralizada en ese instante justo en la posición en la que estaba- mi mejor amiga de la primaria, posiblemente el amor de mi vida y el causante de mi único error en mi vida.
Se quedaron quietos por un momento, solo sentían el viento que venía desde donde salía el sol a un lado de ellos, y un ligero olor a pasto.
-Si quieres me doy la vuelta y regreso, pero ojos como los tuyos solo los he visto una vez y eran los de ella, sé que estoy loco al pensar en eso pues ella vivía en Grecia y no tiene nada a que regresar, pero pensé que tal vez esta era la hora de que me pasara algo increíble, he pasado por tanto últimamente que ya no se qué hacer.-Dijo él, pero ella no se movió ni un centímetro, él se acerco a ella, le agarro el hombro y ella susurro “dijiste Harley?” y él le contesto con un vago “Si”, ella se volteo, estaba llorando, pero no se veía triste, su expresión era una combinación extraña de nostalgia y gran felicidad, el iba a decir algo pero ella le puso el dedo en la boca y dijo “Al fin te encontré, Alex”.
Alex se quedo completamente paralizado, no lo podía creer, enfrente de él viéndolo era Harley, después de tanto tiempo se volvían a encontrar, en ese momento no pudo más que comenzar a llorar y abrazarla, la sorpresa de Harley fue tan grande que no se esperaba el impulso de Alex y se cayeron en el pasto, estaban abrazados, ambos llorando de felicidad y abrazando cada vez un poco más fuerte, pensando en cuanto faltaría para que desapareciera el otro, o para que despertaran, pero aquel momento nunca llego, y sin planearlo ni hacerlo evidente, los dos al mismo tiempo se dijeron “te extrañe más de lo que he extrañado algo o a alguien en toda mi vida”.
Cerca de ahí había un pequeño lago rodeado de arboles, solo se dieron cuenta cuando comenzaron a caminar abrazados aun sin poder articular palabra, encontraron un gran árbol, ella se sentó y el se quedo ahí mirándola, aun si poder creer lo que estaba pasando, ella le extendió un brazo y él se acerco a ella y se recostó en sus piernas, estaban a la sombra de aquel árbol en un día soleado con una ligera brisa del lago y olor a pasto, el cerro los ojos mientras ella pasaba su mano por la cabeza de él y comenzaba a tararear una melodía familiar para él, pero no sabía cuál.

-Él es leo- Le dijo Harley a Alex- Es mi mejor amigo, lo conocí en Grecia, tenía una historia similar a la mía, y la noche en que me encontraste fue cuando me dijo que se iba a casar, pero cancelo todo por mí, y se regreso de Grecia para acá, y ahora aparte de ser mi mejor amigo es mi comprometido- Harley volteo a ver a Leo con una sonrisa que decía desde donde se viera que no quería estar con nadie más en toda su vida, Leo solo veía a Alex con incomodidad, pero no como si él no quisiera estar ahí, sino como si no quisiera que Alex estuviera ahí, él estaba completamente quebrado por dentro, estaba seguro de que Harley era el amor de su vida y siempre la considero su mejor amiga, se sentía traicionado, reemplazado, como si no le importara a nadie pues siempre podían encontrar a alguien más, estando con ellos dos en ese momento se sintió mas solo que nunca en toda su vida, vio como Harley se acercaba a besar a Leo, esa luz en sus ojos que nunca había visto en nadie que lo miraran a él, ella cerró los ojos y él se limito a darse la vuelta y salir corriendo, esperando a que ella fuera tras él, o un grito de no te vayas o que lo tomara por el brazo y le dijera que había cancelado todo por él, porque sabía que estaban hechos el uno para el otro, pero nada de eso paso, sus pies siguieron libremente hasta que le dolieron, estaba perdido y solo, nunca había estado en esa zona de la ciudad, se sentía desesperado, no sabía qué hacer o a donde ir, Harley ya había llegado a formar parte de toda su vida y ya no quería pensar en ella, así que no tenía a donde ir, se desplomo a mitad de una acera con la mirada perdida, pasaron horas y nadie paso por esa calle, se levanto sin rumbo y sin voluntad para seguir viviendo, sin notar que aquella calle parecía interminable, solo seguía mas y mas, no tenia números, ni calles que la cruzaran, camino durante dos días, cada ciertas horas se tumbaba para descansar antes de seguir caminando, en esos dos días no consigue poner un pensamiento en orden, estaba perdido física y mentalmente, sentía un hueco en el pecho y un dolor extraño que nunca había sentido, como el sentimiento de que se acabara de arrancar una curita, pero venia del hueco en el pecho y no disminuía, al final de la calle había una sola puerta muy vieja, el subió por instinto y como si fuera un zombie las escaleras que daban a la única puerta en esa gran pared pintada de rojo, había un pequeño letrero de cobre con manchas de oxidación que decía en letras rojas “Alex”, abrió la puerta y entro, esta se cerró tras él, lo primero que escucho fue la voz de Harley diciendo “¡Alex!” una y otra vez, sentía que alguien lo sacudía, pero todo estaba muy obscuro, ya no quería nada, intento tirarse y se dio cuenta que ya estaba en el piso, movió sus manos intentando encontrar alguna textura y sintió el tacto familiar del pasto, la voz de Harley se hacía mas y mas fuerte, hasta que lo comprendió, abrió los ojos y estaba abajo del árbol, ya era de noche, estaba recostado en las piernas de Harley, ella lo miraba muy preocupada, debió preocuparla aun más la expresión de Alex por que soltó un leve grito y puso la cabeza de Alex en su pecho diciendo:
-Cálmate, fue solo un sueño, aquí estoy, siempre fuiste mi mejor amigo, y solo quise regresar de Grecia por la posibilidad de encontrarte, nunca te voy a dejar, ¿me escuchas? nunca!
Alex solo pudo abrazarla y llorar mientras gritaba.
Ella espero a que se calmara acariciando su espalda y su cabello tarareando, cuando se calmo un poco se acerco a su oreja y le dijo “Todo estará bien, ya estoy aquí y ahora no me iré sin importar que pase”.
El solo dijo “Perdón, soy el más grande idiota de todo el mundo”.
Harley se quedo callada, no entendía que pasaba, dejo de mover los brazos y él se separo un poco y le dijo:
-Me refiero a lo que paso la última vez que te vi, nunca debí haberte dejado ir, desde ese momento me sentí vacio, pensé que nunca regresarías, pensé que eras más feliz allá.
-¿Y por qué pensaste eso?- Dijo ella.
-No me escribiste, ni sabía nada de ti, diario pensaba en hacer planes para ir allá pero siempre llegaba a la misma conclusión.- Dijo él.
-¿Que conclusión?- le pregunto ella.
-Que te habías olvidado de mi, que al igual que todos, habías encontrado a alguien más importante.- Le contesto, se quedo mirando al piso esperando que ella dijera “eso fue lo que paso” o “lo tuve pero me dejo” como siempre solo esperaba lo peor, paso un tiempo y ella no dijo nada, se decidió a voltear a verla, su mirada estaba fija en el, una mirada de decepción y sus labios parecía que decían “no puedo creerlo”. Le dio una cachetada gritando “¡Eres un idiota!” él solo se llevo la mano al cachete y la miraba desconcertado, ella dijo:
-¿Cómo es posible que creas que haría eso?, ¡acaso crees que voy por la vida diciendo te amo a cualquiera con el que me beso? ¿Acaso crees que el que haya regresado significa tan poco? Si, cometí un error, lo sé, no debí haberme espantado así, lo siento si te hice sentir otra cosa, pero fue enteramente mi culpa, intente marcarte pero desde allá no sabía cómo y cuando regrese ya te habías mudado.
-Perdón, pero no podía quedarme ahí, todo me recordaba a ti, lo extraño es que hiciste lo que te estaba pidiendo, nada más que sin mi.- Le dijo el
-Lo sé, perdón, me saque de onda, era demasiado bueno, pensé que no era verdad, pensé que tenias otro motivo por lo mucho que insististe.- Dijo ella.
-¿Que motivo? -Pregunto él.
-Que querías buscar a Azul o Dulcinea o solo a alguien más, sabes que no me gusta preguntar de ellas.- Le respondió.
-¿Cómo pudiste creer eso? Sabes, inconscientemente me quede aquí, para que si volvias pudieras encontrarme, sabía que si me iba ya era completamente seguro que no te vería de nuevo.- Dijo él.
-Pues pensé que lo habías hecho, llevo tres años buscándote, al año pensé que habías hecho lo que planeaste.